Francisco Moreno Galván

Francisco Moreno Galván: Reunión de Arte Jondo’ es el título de la exposición que el Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván de La Puebla de Cazalla ha llevado a la Casa de la Provincia para rendirle homenaje con motivo del 50 aniversario de la Reunión de Cante Jondo, de la cual fue uno de sus impulsores e ideólogos, además de cartelista.

Cartel

A modo retrospectiva de la historia visual de este festival, incorpora tanto la cartelería original –firmada por Francisco Moreno Galván en sus 50 ediciones, a excepción de la 26 en 1994, que encargó a su amigo Joaquín Sáenz– como una colección de sus pinturas propiedad del Museo y de colecciones particulares; obras dedicadas de artistas contemporáneos como Joan Miró, Jorge Oteiza o Pascual de Lara; y una colección de fotografías de los artistas flamencos que han ido desfilando en cinco décadas de Reunión, la última celebrada el pasado 7 de julio.

Comisariada por Miguel Ángel Martín y María José Sánchez Gago, la muestra se podrá visitar hasta el 14 de octubre en la Casa de la Provincia.

La afición al flamenco de Francisco Moreno Galván le venía desde muy niño de su Puebla de Cazalla natal, una afición que acrecienta y afianza durante sus años de estudiante en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla (1941-1946), frecuentando lugares como Triana o la Alameda de Hércules, de gran tradición flamenca.

Tras ser premiado por la Diputación de Sevilla con la Beca Murillo en 1949, se marcha dos años a Madrid coincidiendo con la difusión de la obra vanguardista de El Paso y Equipo 57. En estos años madrileños conocerá a personajes como Chumy Chúmez, Antonio Mingote, Fernando Quiñones, Antonio Gala o Caballero Bonald, entre otros. Participó en la 1ª Bienal Hispanoamericana de Arte (Madrid), en la 2ª de La Habana y en la 2ª Bienal del Mediterráneo, celebrada en Alejandría. Además realizará una gran cantidad de trabajos decorativos y murales, consiguiendo importantes premios por la decoración de prestigiosos edificios a escala nacional.

El contacto con el mundo flamenco y el descubrimiento de José Menese hacen que su interés se centre en este arte, hasta dedicarse en plenitud: produce dibujos de artistas flamencos, carteles, exposiciones... Una manera de hilvanar modernidad y cultura popular y una posibilidad de acercar al pueblo el arte de vanguardia.

Sin embargo, su faceta más destacada será la de letrista, una labor que inicia hacia 1962. Moreno Galván concebía el flamenco como “la manera más hermosa de denunciar y protestar”, de ahí que defendiera la necesidad de crear letras frescas que se alejasen de los tópicos para “cantar y contar la vida”. Así fue como revolucionó el cante, abordando como nadie hasta entonces la renovación de las letras flamencas y readaptando su temática para traerla hasta hoy. Sus composiciones son verdaderos romances que muestran su respeto profundo por la tradición y la cultura andaluzas y su compromiso social con el tiempo que le tocó vivir. Surgirán letras originales, llenas de garra y fuerza, comprometidas con la libertad: “…Qué hermosa es la libertá y algunas veces cavilo que siendo cosa tan grande esté pendiente de un hilo…”.

 

 

 

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