La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Virtudes situada en la Plaza del Cardenal Spínola de la Puebla de Cazalla (Sevilla) supone por sus características un exponente del devenir histórico del municipio, ya que su origen se remonta al siglo XVI, cuando Juan Téllez de Girón, Duque de Osuna, manda construirla bajo esta advocación, al pasar la fortaleza y Castillo de Cazalla al dominio de la casa ducal de Osuna y decidir este repoblarla. El proceso de construcción de este templo ha sido largo y complejo, influyendo negativamente las continuas crisis económicas y los acontecimientos sociales y políticos del s. XIX.

De algún modo, la iglesia de Ntra. Sra. de las Virtudes es, ha sido y será, independientemente de las creencias religiosas, un referente, un punto cardinal, para todos los que vivimos integrados en este micro-mundo que es la Puebla. Ocupa un lugar privilegiado, desde donde se otean todos los horizontes que nos circundan. En el periplo de conocer y vivir la localidad supone al mismo tiempo un comienzo y un fin. Desde otro punto de vista, como el ojo de Dios, es muda observadora de todos nuestros ciclos vitales: nacimiento, comunión o celebración de la primavera de la vida, matrimonio y muerte. Es visible desde todos los caminos. Desde los que vienen de lo agreste de la sierra. Desde los que vienen de los domesticados y ordenados olivares. Desde los que vienen y van, con gran trasiego, a otros lugares más lejanos. Es un lugar que, a los moriscos, como un emblema, sirve para reconocerse e identificarse.

 

Historia

El rey Alfonso X “El Sabio” otorgó privilegio rodado a la Iglesia Hispalense, en 1280, dándoles las villas de Almonaster la Real y Zalamea con sus castillos [“... en cambio por la de Cazalla, cerca de Osuna, que hoy llaman Puebla de Cazalla, que la ciudad de Sevilla recibió para entregarla a la Orden Calatrava...”] (Anales Eclesiásticos de Ortiz de Zúñiga, Madrid 1975). Es entonces cuando comienza la historia de la Parroquia como comunidad de fieles y se dedicó a Nuestra Señora de las Virtudes debido a la devoción que le profesaba la Orden de Calatrava.

Sobre los cimientos del edificio anterior, del que existen escasos pero importantes datos, se construye el actual templo. Del  primitivo templo construido entre finales del Siglo XVI y principios del XVII no se sabe si se derrumbó por causa de su propia ruina o si fue arruinado por las tropas napoleónicas durante la invasión francesa en 1812, pues fue utilizado como fuerte o cuartel.

El párroco solicitó autorización del Arzobispado para trasladar el servicio parroquial, enseres y hermandades en ella fundadas al Convento mientras se realizaban los trabajos de construcción, en los que intervinieron económicamente tanto las distintas corporaciones municipales como los vecinos y párrocos de la villa.

El 3 de Octubre del año 1886, con las obras sin finalizar, se bendice la nueva iglesia.

En abril de 1887, tras numerosos períodos de paralización y reanudación de las obras de la parroquia, se terminan las más indispensable para abrir al culto el nuevo templo. Los esfuerzos del párroco en estos años iban dirigidos a conseguir la vuelta desde el Convento de los enseres,  retablos e imágenes propiedad de la parroquia. No obstante, las hermandades comunicaron al párroco su intención de no trasladarse, alegando que ya tenían sus capillas construidas en el Convento y la mudanza supondría grandes gastos que no podían sufragar. Así, quedaron definitivamente instaladas en el Convento las Hermandades de Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de los Dolores y  Cristo de la Vera-Cruz.

 

Análisis Artístico

El edificio actual sigue las tendencias constructivas de finales del siglo XIX y presenta una portada de estilo Neoclásico, aunque, su estructura fundamental sea obra del Bajo Renacimiento. Su trazado se debe al arquitecto madrileño Tiburcio Pérez Cuervo en 1821, pero no es hasta dos años más tarde cuando se inicia la construcción  debido a que la casa Ducal de Osuna evadiéndose de su obligación no daba dinero para la construcción.

La portada de mármol Neoclásica se encuentra a los pies de la iglesia, es adintelada y con un gran arco de medio punto ciego, enmarcado por pilastras.

En la cabecera del templo, tras el presbiterio, encontramos la torre o espadaña. Éste es un lugar inusual, ya que lo normal es que la torre en los templos se sitúe a los pies en la fachada principal. Consta de dos cuerpos realizados con los mismos materiales que el resto de la iglesia, y un remate de estilo Barroco, de principios del siglo XVIII, posiblemente imitando el que poseía anteriormente.

Construido en ladrillo, tapial y cantería, se divide en tres naves con cuatro tramos, siendo su planta de cruz griega. El crucero se cubre con una enorme bóveda vaída que se sitúa sobre un espacio ochavado, lo que da lugar a cuatro pequeños espacios semicirculares cubiertos con bóvedas de cuarto de esfera. Los brazos del crucero con bóvedas de medio cañón, y el presbiterio con bóveda vaída, mientras que los dos tramos de entrada están cubiertos con bóvedas vaídas en la nave central y de arista en las laterales.

1. Nave de la Epístola

Iniciamos el recorrido de esta nave por los pies de la misma y en primer lugar encontramos la capilla de la Hermandad de la Triunfal Entrada de Jesús en Nazaret y María santísima de la Paz. Sobre un retablo neoclásico de pequeña altura se sitúan  los dos titulares de la Hermandad. María Santísima de la Paz, de mediados del siglo XIX,   se le atribuye al imaginero Juan de Astorga. La popularmente llamada “Borriquita” fue realizada por Salvador Madroñal Valle en 1993.

A esta capilla le sigue un retablo moderno en cuyo cuerpo encontramos, enmarcado por columnas corintias pareadas, a San José con el Niño Jesús de la mano. Ambas figuras, de la primera mitad del siglo XX, son atribuidas a Castillo Lastrucci.

A éste le sigue el retablo-hornacina de la Virgende Fátima, sin interés artístico. Seguidamente encontramos un retablo-hornacina neoclásico que contiene el grupo de Santa Ana, la Virgen niña y San Joaquín. Estas figuras son las más importantes del templo. Están realizadas en madera estofada y policromada. En el libro que sostiene Santa Ana se lee una inscripción con la fecha y autor de las esculturas “MONTES D OCCA ESCULP. AÑO DE 1726”. San Joaquín, también del siglo XVIII, no pertenecía al grupo, hecho que notamos al observar el tamaño y la talla distinta a las otras dos esculturas, sino que se ha añadido posteriormente.

En el crucero figura un retablo también neoclásico compuesto de banco escalonado y  tres calles con un cuerpo más ático, aunque sin valor artístico. En uno de los escalones del banco encontramos en pequeñas hornacinas un conjunto de joyas sin valor artístico ni económico, pero que seguramente nos recuerdan el lugar donde se hallarían otras de gran valor, que habrían sido donadas por la aristocracia de la zona. En la hornacina central encontramos una Inmaculada rodeada por un halo de esplendor plateado, realizada en madera dorada y policromada en el último tercio del siglo XVIII. En la calle de la derecha, entre columnas jónicas, se halla una imagen de San Juan Bautista, de la cual no podemos asegurar si es del siglo XVII o XVIII.

En la cabecera de la nave, encontramos entre pilastras toscanas pareadas, la imagen de San Antonio de Padua de la primera mitad del siglo XVIII, también en un retablo de estilo neoclásico.

El acceso a la sacristía se produce a través de dos hojas de madera realizadas en el siglo XVIII, que han sido reutilizadas para la iglesia.

Antes de llegar al Altar Mayor, encontramos la imagen más antigua de la parroquia, un Cristo barroco de tres clavos fechado en el Siglo XVII, aunque la cruz que lo sostiene es moderna.

2. Presbiterio

El retablo mayor, ejecutado por Enrique Orce entre 1941- 1943, está dedicado a Nuestra Sra. De las Virtudes, obra de León Ortega en 1949.

El retablo está realizado en cerámica vidriada y se representan en él varias escenas de Rafael y de otros grandes artistas del Quattrocento italiano. Se compone de dos cuerpos más ático con tres calles. En el primer cuerpo, en la hornacina central, la imagen de Nuestra Sra. De las Virtudes y en el segundo cuerpo entre columnas abalaustradas, un Sagrado Corazón de Jesús atribuido a Castillo Lastrucci.

En las calles laterales del segundo cuerpo y entre tiras de azulejos que representan guirnaldas de flores a modo de columnas, se encuentran las figuras de San Blas (a la derecha con vestimenta eclesiástica) del siglo XVIII y San Marcos (izquierda) de alrededor del 1600.

El cuadro del ático parece ser La Adoración a los pastores, de la misma fecha del retablo.

3. La Sacristía

En la Sacristía se conserva un lienzo de la Dolorosa firmado por Antonio Bermúdez de Castro y fechado en 1821.

En una dependencia se guarda una custodia en madera dorada de más de 2 metros de altura. Realizada en 1766 a base de espejos y cristales, con columnas neoclásicas, ángeles y motivos eucarísticos y  con rocallas y flores.

Entre los objetos de orfebrería destacamos un copón de plata dorada y repujada del último cuarto del siglo XVIII, realizado en Córdoba por los plateros Ruiz y Martínez.

4. Nave del Evangelio

El primer retablo que encontramos está dedicado a la Virgende la Milagrosa. Seguidamente encontramos a la Virgen del Carmen.

El retablo de la Virgen del Rosario de aproximadamente 4 metros de altura, fechado en la primera mitad del siglo XVIII, se encuentra en el brazo izquierdo del crucero. Está realizado en madera dorada y policromada y se constituye en banco, dos cuerpos y tres calles separadas con estípites. Se decora a base de hojarasca y cabezas de ángeles, y su imagen titular pertenece también a Castillo Lastrucci. En el ático encontramos a Santo Domingo, del siglo XVIII y de madera policromada.

Como en la mayoría de las Iglesias encontramos enterramientos de personas que habían hecho cuantiosos donativos a la parroquia.

A continuación de la Virgen del Rosario, tenemos a María Auxiliadora y a San Isidro Labrador.

Seguidamente encontramos un enorme lienzo de mediados del siglo XX, donde se representa Las Ánimas del Purgatorio.

A los pies de la nave, encontramos el retablo de Jesús Cautivo, imagen moderna y sin interés artístico en madera dorada y policromada, constituido por un cuerpo, calle y ático, con estípites y decoración de rocalla de la segunda mitad del siglo XVII.

Debido al deterioro del tiempo, actualmente ha sido reformada tanto en su interior como en su exterior.

 

Bien de Interés Cultural, la iglesia está catalogada como Monumento según aparece publicado en el BOJA con fecha de 2006.